19/03/2011
Si algo me podría convertir en un hombre cruel y hasta sádico seria una persona que hiciera daño a un niño. Un niño es un ser inocente, indefenso, muy frágil e inmensamente sensible. Seguramente del trato que reciba en su infancia así será el resto de su vida.
Desde hace no mucho tiempo se está hablando de la compra-venta de bebés, sí habéis leído bien COMPRA-VENTA. En tv, radio y prensa solo se habla de la venta de bebés, pero no se dice nada de una parte muy importante del vomitivo hecho de la compra de un bebé. Ningún daño puede ser más grande que el separar a un hijo de sus padres o viceversa, es un hecho de tal magnitud, para las dos partes, que jamás durante toda su vida podrán superar. Se imagina a una madre que le han robado a su hijo/a para su venta preguntándose durante toda su vida ¿estará vivo/a mi bebé?, ¿será buen estudiante?, ¿ya tiene edad de tener novia?, ¿estará casado?, ¿seré abuela y no tengo el derecho a conocer a mis nietos?. El hijo robado ¿vivirán mis verdaderos padres?, ¿me vendieron porque no me querían?, ¿Cómo serán?. Una vida amargada y de locura, y todo ¿Por qué?, porque una pandilla de . . . . . . . . . . que quisieron enriquecerse sin pensar y sin importarles el daño que podrían hacer y por otra parte unos “padres” que compran un bebé como si fuera un trozo de carne despreciando los sentimientos de los verdaderos padres destrozados por el robo de su bebé y de unos niños que serán falsamente amados por unos falsos “padres” .
Pido a la Fiscalía y a los Jueces que no les tiemble el pulso en acusar y condenar tanto a los vendedores como a los compradores ya que es bien sabido que si no hay compradores no hay vendedores.
Agustín Bessa Gaspar (Tgn.)
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