REFLEXIONES
 

 

 

21/06/2010

Es preocupante la actual tesitura que nos toca vivir, basta ojear la prensa o escuchar las noticias para darse cuenta que día a día los delitos de todo tipo van en aumento, contra la propiedad, contra la vida, contra la moral, contra los más elementales principios de convivencia, etc. etc., la lista se hace interminable. Es precisa una profunda renovación cultural impregnada de valores profundos, sobre los cuales reconstruir conceptos que por ignorancia o mal uso se han visto contaminados, habiendo perdido sus valores originales.

Vamos a hacer un pequeño repaso, recordando algunos principios básicos:
Cualquier acto ha de ser emprendido desde un sentido del deber que dicte la razón, sin que en ello influya la conveniencia personal o de lo contrario sería amoral.

La razón es una facultad independiente de la experiencia, existe un conocimiento innato, conocimiento de uno mismo. Por encima de los impulsos individuales debe estar siempre el deber moral basado en la razón.

Existen realidades superiores a las que nos brinda la experiencia, estas son de una clase más alta, son de otro estadio, son espirituales.

La razón está basada en los recursos o conceptos de que dispone el entendimiento, sirven para analizar lo que el conocimiento objetivo requiere pudiendo así usar los conceptos adecuadamente.
El conocimiento para estar completo debe de contar con una parte metafísica, una mente puramente materialista carece de la necesaria abstracción para llegar a hilvanar conceptos espirituales.
De la conciencia o alma forman parte sentimientos, emociones, principios espirituales, etc., para ser realmente humanos necesitamos el alma.

Debe ser el alma quien domine nuestros actos, ella emana de una substancia divina. Las buenas acciones potencian el alma y nos hacen mejores, son el bálsamo que nos proyecta mentalmente hacia lo divino.

Qué lejos está cierta parte de la humanidad de todos esos conceptos, o los ha olvidado o ni tan siquiera ha llegado a conocerlos. Ejemplo: ¿Qué  principios se les ha enseñado a esos menores de edad, violadores de niñas?, cuando siendo tan jóvenes se comportan peor que alimañas ¿cómo serán al llegar a la madurez partiendo de una base infrahumana, sin alma?. Serán capaces los psicólogos y educadores de inculcar en sus mentes corrompidas conceptos humanos, o perderán el tiempo luchando inútilmente contra tarados mentales sin recuperación posible, muy probablemente esos menores, inimputables jurídicamente, volverán a cometer los mismos crímenes, sufriendo las fatales consecuencias de su libertad personas inocentes.

Muchas veces me pregunto a mí mismo si el intentar enseñar a ciertos individuos, niños o adultos, los conceptos básicos expresados vendrá a ser un sermón en el desierto, estoy convencido de que ciertas mentes son totalmente reflectarías a todo lo que tenga un sentido humano, son malignas por naturaleza, cualquier esfuerzo por moralizarlas es vano, simplemente se trata de psicópatas en mayor o menor grado, sin posible recuperación.

Mario Blanco

 


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