LOS "POLICIAS DEL GOBIERNO" HUYEN A EMBAJADAS ANTE EL TEMOR DE QUE ZAPATERO DEJE LA MONCLOA
 

13/10/2010

Interior les recoloca con sueldos que alcanzan en algunos casos los 20.000 euros mensuales.Fueron nombrados a dedo y durante estos años han sido los hombres de confianza de los dirigentes políticos. Los consulados son destinos muy deseados por el elevado salario y los privilegios que permite el cargo.

Son altos cargos del Cuerpo Nacional de Policía. Fueron nombrados a dedo por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Durante estos años han cumplido su labor en puestos de responsabilidad muy ligados al poder político. A nadie se le oculta que su trabajo al frente de la seguridad del ministro del Interior, del secretario de Estado de Seguridad o del mismo presidente del Gobierno demandaba una enorme confianza con sus protegidos. Ahora su proyección profesional ha dado un vuelco.

Las encuestas no auguran nada bueno para los socialistas y, por lo tanto, tampoco para sus hombres de confianza. Según las fuentes consultadas, durante septiembre y octubre el Ministerio del Interior está recolocando a algunos de ellos en embajadas, en ocasiones a muchos miles de kilómetros de distancia de su actual puesto donde pasar la tempestad de forma más discreta.

Entre todos destaca el número dos de la seguridad del Palacio de La Moncloa. El comisario principal José García Molina deja la vera del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para ser consejero de Interior en la embajada española en Washington (EE UU).

También tiene especial relevancia el traslado del comisario principal José María García González, hasta ahora asesor del secretario de Estado de Seguridad (número dos del Ministerio del Interior), Antonio Camacho. García González será ahora consejero de Interior en el consulado español de San Salvador (El Salvador). En la misma línea, el comisario principal Modesto García García abandona su puesto de asesor del director general de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez, y se incorpora como consejero a la embajada de España en Roma (Italia).

JEFES A LA ‘TRINCHERA’
Además de estos tres asesores cercanos a otros tantos altos cargos del Gobierno, también son trasladados otros cuatro jefes de Policía que ocupaban puestos de relevancia dentro del organigrama del Cuerpo, por supuesto situados ahí por el sistema de libre designación. Se trata del jefe de unidad de la UCER (Unidad Central de Expulsiones y Repatriaciones), perteneciente a la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, Manuel Pérez Álvarez, que pasa a ser consejero de Interior en la embajada en Dakar (Senegal).

Asimismo, el comisario principal Félix Agustín Díaz Fuentes, jefe de unidad de la Comisaría General de Información (antiterrorismo), ha sido nombrado consejero de Interior de la embajada española en Venezuela, situada en Caracas. Este nombramiento se produce mientras un alto cargo del Gobierno de Hugo Chávez, Arturo Cubillas, está siendo investigado por colaboración con ETA.

El comisario principal Jesús Enrique Álvarez Riestra deja su cargo como jefe superior de Policía de Andalucía occidental y se sienta en el sillón de consejero de la delegación española en Rabat (Marruecos). En este caso, el que estaba en Rabat, Antonio Jesús Figal Fuentes, se intercambia el puesto con Álvarez Riestra y pasa a ocupar la jefatura superior de Policía de Andalucía occidental.

Por último, el inspector jefe Francisco del Barrio, hasta el momento presidente de Cepol (Escuela Europea de Policía) y destinado en la División de Formación del cuerpo, deja su cargo para incorporarse como agregado de Interior en la embajada de Libia.

Todos ellos tendrán un sueldo que oscilará entre los 10.000 y los 20.000 euros, cantidad esta última que incluso superarán ligeramente en algunos casos. La mayoría de ellos ya se han incorporado a su nuevo destino. El resto se irán a lo largo de octubre.

Las citadas fuentes explican que las embajadas son destinos deseados, donde escasean los problemas, se gana un buen sueldo y es fácil tener ciertos privilegios. Como los que, según explican las mismas fuentes, disfruta el ex jefe de la Comisaría General de Información Telesforo Rubio, apartado de su puesto tras la polémica del chivatazo a ETA y enviado a la embajada de Moscú. Desde entonces cobra más de 20.000 euros al mes por su cargo de consejero de Interior en la delegación española de la capital rusa. Pero no siempre está allí. De hecho, las citadas fuentes explican que la mayor parte del tiempo lo pasa paradójicamente en España, aunque –eso sí– viaja todos los meses a Moscú.

Según el argot policial, esta especie de sálvese quien pueda también se denomina “la huida de las ratas”, explican las citadas fuentes. Un intento de buscar una salida antes de que llegue el PP, ya que, si estos cargos policiales de confianza esperan a que el Ejecutivo cambie de color, se arriesgan a ser recolocados por el nuevo Gobierno en destinos menos deseados.

NOMBRADOS A DEDO
Esta huida masiva también se produce en un momento crítico para el Cuerpo. La institución sufre un fuerte terremoto interno debido al varapalo que hace unos días le propinó la Justicia.

El Tribunal Supremo tumbó un recurso del abogado del Estado y declaró firme la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) que anulaba el catálogo de puestos de trabajo aprobado por el Ministerio del Interior en 2008. Este catálogo incrementaba en un 25% el número de cargos nombrados a dedo. El resultado, que Interior deberá sustituir a esos policías designados en función de criterios políticos por otros que accedan al cargo por el tradicional concurso de méritos.

Los policías que trabajan en el Congreso de los Diputados, los de Moncloa, los que se dedican a la violencia de género, los agentes del Senado, los que operan en la Audiencia Nacional, todos los comisarios y comisarios principales y el 90% de los inspectores jefe han sido nombrados por el procedimiento de libre designación durante los últimos dos años. Una licencia que la ley ha reservado históricamente a casos excepcionales y que ahora la Justicia obliga a rectificar.


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