16/05/2010
Una llamadita de Barack Obama, una advertencia de la káiser Merkel y el miedo a los tiburones especulativos. Un cóctel que ha hecho que Zapatero, que había jurado y perjurado que no rebajaría su política social, se baje los pantalones y eche mano a las tijeras. Medidas que llegan tarde y se han tomado de la noche a la mañana, sin previo aviso, improvisadamente, como toda la política del presidente más “pendular”, “ahora hago esto, al minuto lo contrario”, de la historia de la democracia. Hay medidas que no se debían haberse emprendido en su momento, como el cheque bebé, un dispendio inasumible en tiempos de crisis. O haberse tomado antes, como que lo medicamentos llevan la dosis adecuada al tratamiento y no más pastillas de las necesarias. ¿Quién no tiene cajas de medicinas a medio consumir en casa?. O haberse hecho más suavemente, como congelar el sueldo de los funcionarios y no subirlo en septiembre para ahora bajarlo. O no tomar nunca por su gran injusticia, como congelar las pensiones. Porque las pensiones, hay que reconocerlo, no son un “regalo de Papá Estado”, como si lo fuera el cheque bebé, sino un derecho adquirido por los trabajadores que han cotizado años y años. Total, que unos y otros pagarán la cobardía de Zapatero y su política de esconder la cabeza bajo el ala hasta que te la sacan por la fuerza.
Xavier Fernández (Tgn)
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