HARTITO
 

 

 

18/05/2010

Tengo la gran suerte de haber nacido en el año 1957  y no por ser un buen año si no por no haber sufrido físicamente vuestra  “guerra incivil”. Estoy hartito de vuestra “incivil guerra”, de vuestros odios, de vuestros rencores, de vuestra locura revanchista y de vuestras ganas de no perdonar. Hace tiempo que quería escribir esta carta, llevamos demasiado tiempo “remenan la merda” y hoy al leer la carta del Sr. Pere Pallarés me he decidido.

Durante la II República se cometieron actos vandálicos, se asesinó a religiosos solo por creer en Dios, a hombres, mujeres y niños, se torturó, se violó, se quemaron conventos, iglesias, bibliotecas, viviendas y hubo un total desprecio por la vida y hacienda de una buena parte de ciudadanos. Os puedo contar que a mi padre, en el año 1935, fueron a buscarle a casa para darle un tiro en la nuca, ¿su delito? pertenecer a un partido político ¿cuál? qué más da, solo tenía quince años, gracias a su hermano Agustín que militaba en otro partido pudo salvar la vida.  

Durante vuestra “guerra incivil” se cometieron tantas y tantas barbaridades por un bando como por el otro, vergüenza os tendría que dar el solo recordarlo. Tantos asesinos hubo en un bando como en el otro, tantas locuras y salvajadas cometieron los rojos como los azules, destrozaron varias generaciones y dejaron arrasada  a España e hicieron pasar hambre, enfermedades y mucha miseria a millones de españoles.

Terminada vuestra “guerra incivil” en el año 1939, llego, como  siempre, la represión de los ganadores. En nombre de Dios y de la justicia se cometieron tantas locuras como durante la II Republica. Ni unos fueron “Mártires” ni los otros “Libertadores”, los únicos mártires y libertadores que hubo antes, durante y después de la guerra fueron los que perdieron su vida en manos de sus asesinos y como no, sus familiares que en una época u otra sufrieron represión.

Como bien dicen los americanos “Una guerra civil dura como mínimo 100 años”. Escribo esta carta después de haber estudiado libros y recortes de prensa, desde el año1930, y poder señalar victimas con nombre y apellidos, lugar de su asesinato, fechas  y en algunos casos a sus probables asesinos.

No hay idea política que valga una sola vida, que pena que no puedan opinar los muertos. Terminar de una vez con la locura de “y tú más” y dejarnos vivir un poco más tranquilos que la vida ya es bastante difícil y no necesitamos tanto odio y rencor.

                                                          
Agustín Bessa Gaspar  (Tgn)
                                                          

 


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