15/11/2011
En este país, también llamado España, nos hemos vanagloriado siempre de ser cucos, espabilados, vivos, chanchulleros, enredones e incluso, según algunos, gitanos; en el sentido de enredar al prójimo y sacar beneficio propio.
Creo que lo hemos conseguido, al menos cierta clase denominada sindical, garante de los derechos y libertades de otra clase llamada obrera.
Las sedes de esas llamadas” centrales sindicales”, en cada provincia, ocupan edificios patrimonio del estado, del cual, filosóficamente, están desligados, (no económicamente (?))
Dichos edificios, de los cuales no pagan alquiler ninguno, en caso de ser puestos al mercado y a la baja, supondrían un móntante de 180.000.000e por los más de 6.000.000m2.
Además de ese “ahorro” para sus arcas, los denominados sindicatos de clase, han montado una línea de negocio a cargo de los “protegidos trabajadores”.
A cada españolito se le descuenta de la nómina un 1,65% para la formación, cantidad que va al Estado y éste revierte un presupuesto para esta función de 2.000.000.000e siendo un 3% la comisión que se otorga a los sindicatos.
Con esta cantidad, por ejemplo UGT tiene distribuidas por todo el país unas 500 escuelas de formación y más de 1.500 trabajadores en nómina (no voluntarios, ni liberados)
Es curioso, que el FORCEM, entidad que agrupa a UGT, CCOO y CEOE, tuvo que anularse por falta de cursos cuando la política socialista del gobierno, instaba a la formación para la mejora y creación de empleo…
Además de esas, llamémosles, subvenciones, el Estado, aporta una generosa cantidad para la subsistencia de los sindicatos, la cual, les permite tener unos 350.000 liberados, que no pagan desplazamientos en las manifestaciones, cobran el sueldo diario en caso de huelga y van a gastos pagados a reuniones, asambleas, mitines y cursillos.
No es de extrañar que ante tanto proteccionismo de sus miembros, una secretaría de organización de una población andaluza, mande una circular a sus afiliados comunicando que “…los que estén interesados en algún puesto de la administración, lo comuniquen a la mayor brevedad posible, fin de realizar una lista para poder obtar a puestos de la administración pública…”
Ante estos hechos, que constituyen una pequeña muestra de la corrupción y el despilfarro de la administración y sus ad lateres nos tenemos que plantear muy seriamente las elecciones y sus consecuencias.
No podemos permitir que el dinero del contribuyente vaya a parar a manos de vividores y vagos sin escrúpulos que únicamente saben asentarse en su puesto dejando a los demás, engañados y robados
La crisis económica y social que estamos padeciendo, no se palia con medidas de restricción en presupuestos. Se arregla gastando menos, de acuerdo; pero también en mayor medida eliminando gastos superfluos.
En ese capítulo también entran los coches y chóferes de los altos dirigentes sindicales y las comidas que es público y notorio de un secretario general de cierto sindicato que tres días a la semana come en un restaurante de lujo de Madrid compartiendo mesa con varios invitados a cuenta del presupuesto de gastos de representación y bebe un vino que el resto de los españoles, no lo tomamos ni en Navidad.
Ricardo Torrebadella
Delegacion de Tarragona
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