Coronel retirado
 

 

 

08/04/2010

Estírate subteniente y endereza tu caballo que allí viene hacia nosotros un coronel retirado. En su ropa de civil, que ahora viste con desgano, casi no puede captarse lo que en sí lleva guardado.

¡Qué emociones sentirá al llegar a nuestro lado, si vistió nuestro uniforme casi, casi cuarenta años…!

¡Qué de recuerdos tendrá de este cuartel legendario que acuñó en sus mocedades, de muchachito soldado, con las mismas ilusiones que nunca pasan de largo!

Baje el talón, subteniente, que estos jinetes de antaño descubren cualquier fallo al dar el primer vistazo. Corrígete, subteniente, y coloca tu caballo, para que mi coronel no te vea mal montado.

Mira… sus ojos se empañan cuando pasa saludando y , al izarse la Bandera al son de nuestro Himno Patrio, hizo todo lo posible por mantenerse aplomado y evitar que los mirones lo descubran sollozando.

Porque esta fe militar es, una sola, muchachos, que empieza de calcetines y acaba en el camposanto. Poca cosa se consigue con vestirse de paisano, si adentro la procesión sigue firme desfilando.

Saquen pecho, soldados, como nunca lo han sacado, muestren bien su gallardía, como jamás la han mostrado, que allí viene a la derecha, con ropa de paisano, un hombre que es un recuerdo de nuestras glorias de antaño, que prestigió al Regimiento, donde sirvió muchos años.

Un hombre que luce un título que debiéramos llevarlo gravado bien en alma, con acento venerado y que sólo en sus palabras dice un resumen sagrado de la entrega de una vida como fiel apostolado, sin buscar otras conquistas que el honor de ser soldado.

¡Atención al Regimiento!
Que aquí llega a nuestro lado
Un crisol de nuestra Patria:

UN CORONEL RETIRADO

 

 


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