Con nocturnidad
 

 

 

08/04/2010

El pasado día 22 de enero, a las siete de la mañana, con nocturnidad y alevosía. Una brigada del Ayuntamiento de la Coruña ”apresó” al General Milán Astray, que se encontraba al pie del monumento en la plaza de su nombre.

El héroe no ofreció resistencia alguna. Nada más que la que el peso de su cuerpo, cargado de gloria, pudo oponer a las sierras y máquinas que lo derribaban.

Vinieron a mis recuerdos, Sr. Alcalde, las Brigadas del Amanecer, que en el Madrid Rojo del año 1936, “funcionaban” con grandes resultados, al mando de aquel desdichado asesino, de nombre García Atadell, que rebuscaba en sus casas a esos que, según El País, no merecían vivir porque eran de derechas, ricos, sacerdotes y religiosos, cristianos en definitiva.

¿Dónde descansarán los restos del General Millán Astray? Un lugar digno sería el Museo Militar de la ciudad de la Coruña. El Alcalde de la Coruña decía hace unos días en una entrevista que quería ser recordado como el Alcalde de la  Torre de Hércules y de la Tercera Ronda. No obstante se le recordará por haber aplicado la Ley de la “Memoria Histórica” y haber conseguido dos objetivos; privar a la Coruña de un monumento de su Patrimonio artístico y otro más importante no se atrevería en vida del glorioso General al sostener la mirada frente a frente de su único ojo-el otro con su brazo izquierdo se lo había entregado a España- será recordado como aquel alcalde que ordenó el desmontar al amanecer a un Hijo de la Coruña, pero no un hijo cualquiera, sino un Hijo Predilecto, por aprobación Municipal del año 1920, para premiar y recordar al glorioso General, con múltiples heridas y mutilaciones por la Patria en cien combates en Filipinas y África y fundador de la Legión que tantos días de gloria sigue dando a España.

El permanecerá en la Historia. Los que lo hicieron serán oscuros y mansos cumplidores de una Ley concebida para dividir aún más a los españoles.

 


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