17/11/2011
En este pais, con un idioma rico en palabras, multitud de significados y de sinónimos, parece que la llamada clase política, confunde, distorsiona, camufla, o cambia las mencionadas palabras, que en el más infantil de mis sueños, quiero creer que sin mala intención.
Todo esto viee a que en los discursos, bien sea en campaña electoral o en cualquiera otra ocasión, únicamente hablan de promesas las cuales, si la buena intención sigue, quiero cambiarlas por proyectos, ilusiones, prespectivas o intenciones.
Llevo oiendo de todos los grupos políticos eso de “crearemos empleo…” “…suprimiremos tal o cual impuesto…” etc. Probablemente, quieren decir: “si las circunstancias lo permiten intentaremos que la tasa de desempleo baje” “si la economía del país y las cuotas de la Seguridad Social son boyantes, nos permitiremos suprimir este o aquel impuesto ya que de esta manera beneficiará al bolsillo del contribuyente…”
Repito que intento analizar tales manifestaciones en el más puro e inocente de mis sueños, alejando ideas prostituidas de ideologías políticas.
Pero claro, la realidad se impone. ¿Por qué son tan falsos e hipócritas que no dan a sus discursos un verbo coherente, creible, real y verdadero?
¿Por qué prometen empleo si no se puede crear? Nada se crea de la nada. Si no hay economía estable, el inversor, el empresario, reduce costes y consecuentemente produce lo mismo con menos personal lo cual le reporta no un beneficio, sino un “no perder”.
Seamos conscientes y realistas. La economía de un país la sustenta el capital. Este capital, genera unos impuestos que revierten en el estado que a su vez, puede invertirlos en mas servicios, más estabilidad y más economía social.
Asi, si se crea empleo, asi si se puede llegar a un estado de bienestar
Ricardo Torrebadella
Del. Tarragona
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