Muerte al vacío, al vacío de una sociedad hueca, donde los valores han sido substituidos por lo absurdo y donde la opinión o las ideas de unos pocos son tachadas por prejuicios contra la razón.
Vivimos en un mundo en el que nuestros sentidos se están atrofiando, ya no oímos a los que están alrededor, no vemos las injusticias que se suceden cada día y no sentimos los gritos de ayuda de una sociedad cada vez más dormida.
Las voces que una vez se levantaron en guardia han sido calladas, aisladas, encerradas en el olvido para que nadie las vuelva a oír, a seguir.
Nuestro mundo se muere, el sensacionalismo es lo que mueve ahora a las almas perdidas que lo sostienen.
Tener una idea, una opinión, decidir qué haremos ya no está permitido, sin darnos cuenta, con los ojos vendados nos conducimos hacia el vacío.
La felicidad no ha desaparecido, ahora es una mentira que todos creemos y seguimos, nos lleva al consumismo, al egoísmo, a la absurda creencia de que el mañana no tendrá final y nos dejamos llevar por nuestros sueños imposibles como veletas, sin rumbo.
Mientras todo desaparece alrededor intentamos e intentan convencernos de que todo está en su sitio, que el vacío es una ilusión que desaparecerá, pero todos callan, nadie parece mover los hilos de esta sociedad marchita.
Desde lo más sencillo a lo más complicado, ya no basta con tener una buena formación para poder encontrar un empleo digno, además debes olvidar tus ideas, tu opinión, cegarte a ti mismo y humillar a tu alma si es que tienes la suerte de encontrar un empleo, pero todo es perfecto, no hay vacío.
Las injusticias se suceden día tras día, pero todo está callado. Si levantas la voz pocos te escuchan y algunos te juzgan sin criterio. No es el miedo a lo que pasará sino el vacío que domina las almas.
El castigo no existe, la ignorancia lo derrotó y venció, calló las voces y nos calló a todos. La tristeza es no poseer más que otros, la información es cegarnos de exageraciones que nublan nuestros sentidos, la justicia es una broma que juzga a ciegas, nuestros objetivos y sueños han sido substituidos por los de otros y nuestras decisiones parecen una ilusión lejana.
Quizás todo esto parezca pesimista o exagerado pero cuando caminas, luchando día tras día por unos sueños cada vez más distantes y de repente te paras y miras a tu alrededor, te das cuenta de que todos tus pasos parecen perdidos, que el valor que tú les dabas era una fantasía.
La esperanza que queda es que podamos abrir los ojos, llenar el vacío, alzar nuestras voces, apoyar a los valientes, guiar a los que están perdidos, a los que quieren avanzar y no saben cómo. Despertar nuestros sentidos, enmudecer la mentira, formar y formarnos, creer en nuestras acciones porque de este modo podremos crear algo, podremos llegar a otros y despertarlos también, crear una opinión, unas ideas propias y luchar contra el vacío.
Muerte al vacío,
incertidumbre de los hombres,
que quema las ansias,
que nubla la vista.
Obnubilado corazón,
que resistes la tempestad
para quemarte en el agua.
Ahoga las brisas,
quema los sueños.
Tiñe de realidad
aquello que dejó de existir.
Olvida al viento,
a la luna,
ciégate por el abrasador
tormento de nuestro sol,
y deja que las cadenas del vacío
guíen tus metas.
Olvida estas palabras,
olvida a tu alma atormentada
del cansancio de no ser escuchada.
Ciega la poesía
y enciérrate en tu lamento.
Que mi alma descanse,
Que los poetas cierren sus ojos.
Fdo. Ainara Blanco
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